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LA SHICA

Ella enciende lo que pisa,
se desliza, se arrebata,
se suelta el pelo y desata
gemidos de pitonisa.
La piel del teatro se eriza,
el cuplé se sofistica,
la noche entera repica
al compás de sus tacones:
preparen los corazones
para escuchar a La Shica!

Décimas de llegada a Panamá.

En la primera mañana
donde se juntan los mares,
quiero un verso que dispare
por décima mejorana.
Con Panamá en la ventana
y el corazón en la mano,
créanme, no digo en vano
que la alegría me invade,
pues traigo a tierra de Blades
mi canto montevideano!

DÉCIMAS PARA AJO

 

PARA AJO

 

Ahí va la micropoetisa

con su microcartapacio:

un renglón por todo espacio

y lo breve por divisa.

Como una microartemisa

de microscópicas flechas,

va creando microbrechas

en los corazones vivos

con sus versos implosivos:

¡Mucha bomba y poca mecha!

 

 

                         Chueca,5 de octubre del 2008 

VILLANELA

Un haz de luz lamió la celosía,
como una esquirla del amanecer,
y yo mirándote mientras dormías.

La oscuridad aún se resistía,
y cuando estaba a punto de vencer,
un haz de luz lamió la celosía.

Ecos del trafico, cacofonías,
cada megáfono con su alfiler,
y yo mirándote mientras dormías.

El tiempo en su accionar -pensé- cedía,
y cuando ya empezaba a agradecer,
un haz de luz lamió la celosía.

Tu transitabas otras lejanías,
aún no volvías del día de ayer,
y yo mirándote mientras dormías.

Y sin saber lo que interrumpiría,
qué sortilegio estaba por romper,
un haz de luz lamió la celosía,
y yo mirándote mientras dormías.

Disculpa por no poder cantar en la gala de Yamuna

Me ganó la disfonía,
tengo un catarro feroz,
Andreu, préstame tu voz
ya que no tengo la mía.
Les cuento que la alegría
que me dio su invitación
no cabe en esta canción:
este verso sabe a poco…
Maldito el Estreptococo
que me arruinó la función!

Yo que estaba tan contento
de cantar para Yamuna,
debí darme la vacuna
de la gripe, en su momento.
Así me ahorraba el lamento,
la pena y el malestar…
Ya que no puedo cantar
Reciban este estribillo
Para poner un ladrillo
En la escuela en Madagascar.

Que viva la poesía
y que viva la prosa!

Que viva la gente que
además de quejarse, hace cosas!

Un abrazo,
Jorge Drexler

DÉCIMA PARA K. JOHANSEN

Dios de los desgenerados,
patrono de los late bloomers,
estructura del que asume
que está desestructurado.
Señor de los castigados
sin norte, los cuarentones…
Te pedimos en canciones
lo que le das a Johansen:
que las Musas nos alcancen
montadas en camaleones.


​​Madrid 9/10/2008

LIBERTAD 8

LIBERTAD 8

Una noche de deriva
de hace 15 calendarios,
encima de este escenario
me dieron la alternativa.
La gente iba en carne viva
abarrotando el garito,
y un silencio como un grito,
como el silbar de una bala,
atravesaba la sala
cuando cantaba Pedrito.

Ahí, al costado del piano
aprendí a burlar cerrojos,
a cantar desde los ojos
y a mirar desde las manos.
Y no lo digo hoy en vano:
mi guitarra, en realidad,
perdió la virginidad
-para bien y para mal-
en el octavo portal
de la calle Libertad.

Jorge Drexler

BISEXTINA

En el hueco de un compás
Regarás un cauce seco.
En el eco de una herida
Dormida, pondrás limón.
Harás guión de un despecho:
Habrás hecho una canción.

Twitter for iPhone • 24/10/11 23:31

1.
La misma palabra: YO,
No es más que una muletilla,
Un círculo y una horquilla,
Una Y griega y una O.

2.
Un brevísimo sonido,
Casi un chasquido, de breve,
La lengua forma un relieve
Hasta que en los dientes toca;
Yo soy menos esta boca
Que el aire que ahora la mueve.

QUE EL SONETO NOS TOME POR SORPRESA

 

 

 

QUE EL SONETO NOS TOME POR SORPRESA

                   (Jorge Drexler)

 

Entrar en este verso como el viento

que mueve sin propósito la arena.

Como quien baila, que se mueve, apenas

por el mero placer del movimiento.

 

Sin pretensiones, sin predicamento,

como un eco que sin querer resuena,

dejar que cada sílaba, en la oncena

encuentre su lugar y su momento.

 

Que el soneto nos tome por sorpresa

como si fuera un hecho consumado,

como nos toman los rompecabezas

 

que sin saberlo, nacen ensamblados.

Así, el amor, igual que un verso, empieza,

sin entender desde dónde ha llegado.


 

Para Andrucha Waddington.

Essaouira, 25 de Mayo del 2009